Nací en el año 37 en Jerusalem, lugar que viví hasta los 16 años. Debo admitir que siempre estube muy contento de mi familia y orgulloso de ella.Una familia de sacerdotes.
Fui educado con una educación judía junto a mi hermano Matías.
A los 16 años aprendí sobre las sectas judías: los fariseos, los saduceos y los escenios. También viajé al desierto para conocer a una eremita que vivía una estricta vida ascética.
A la edad de 19 años volví a Jerusalén y me uni a los fariseos.
A mis 26 años, muchos de mis amigos sacerdotes fueron encarcelados por el procurador Felix, y fui a Roma por su liberación, mas volví con las manos vacías.
Y fue entonces cuando todo explotó. La guerra había comenzado. Fui a Galilea en una misión especial, pero fracasamos y tuvimos que escapar hacia Jotapata, donde permanecimos ocultos por un tiempo. Finalmente nos encontraron y fui llevado a Roma como prisionero, comenzando así los documentos que luego iba a dejarle a toda la humanidad.
Flavio Josefo, mi vida y mis historias
lunes, 19 de septiembre de 2011
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Las antigüedades de los judíos, una pequeña reseña
Hola, buen día, les quería contar sobre unas de las historias que escribí," Las antigüedades de los judíos". Acá les dejo un video mío contándoles sobre esta historia.
Este fue el recorrido que hice en mi vida
Les dejo un planito con los lugares en los que estuve durante mi vida, aclarando los años en los que estuve allí (Era común).
Nací en Jerusalén, y estuve en algunas batallas, además de tener misiones especiales, como la de ir a Roma en el 64 para pedir por la liberación de unos sacerdotes. Pero no fue hasta el 70, que como prisionero en Roma, empecé a escribir.
Nací en Jerusalén, y estuve en algunas batallas, además de tener misiones especiales, como la de ir a Roma en el 64 para pedir por la liberación de unos sacerdotes. Pero no fue hasta el 70, que como prisionero en Roma, empecé a escribir.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Secando la tinta
El hecho de terminar de escribir crea una sensación irreproducible en uno. Saber que lo que acabas de hacer, tu presente, se convertirá en historia, me llena de emoción. Un documento. ¿Que mayor legado puede uno dejar en su vida? Ya se esta absorbiendo la tinta de las ultimas palabras. El tintero, casi vacío, espera a ser llenado de vuelta, así la pluma podrá danzar al compás de mi mano.
Inhalo. Para luego soplar. Soplido de múltiples razones. No solo la superficial, la de secar la tinta. El hecho de un desahogo. Otra misión cumplida.
Escucho ruidos. Tintineos metálicos. Parecen campanas, por el alegre sonido que transmiten. Pero no. Cadenas. Cadenas arrastradas por mis compañeros. Estamos atados. Atados a una sociedad que no es la nuestra. Un extranjero. Sin cadenas visibles. Atado.
Sin embargo vivo. Vivo con una misión. La de dejar registro. Y eso me agrada. Busco una vida digna. Escribo. No solo me agrada a mí, le agrada a los que me mantienen cautivo. Les agrado.
Soy Flavio Josefo. Judío cautivado por el Imperio Romano. Historiador.
Inhalo. Para luego soplar. Soplido de múltiples razones. No solo la superficial, la de secar la tinta. El hecho de un desahogo. Otra misión cumplida.
Escucho ruidos. Tintineos metálicos. Parecen campanas, por el alegre sonido que transmiten. Pero no. Cadenas. Cadenas arrastradas por mis compañeros. Estamos atados. Atados a una sociedad que no es la nuestra. Un extranjero. Sin cadenas visibles. Atado.
Sin embargo vivo. Vivo con una misión. La de dejar registro. Y eso me agrada. Busco una vida digna. Escribo. No solo me agrada a mí, le agrada a los que me mantienen cautivo. Les agrado.
Soy Flavio Josefo. Judío cautivado por el Imperio Romano. Historiador.
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